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viernes, 28 de octubre de 2016

ISABEL PANTOJA EN LIBERTAD, DESPUÉS DE SU PASO POR LA CÁRCEL



Isabel Pantoja, en libertad dos años después de su paso por la cárcel

Ahora deberá pagar a Hacienda casi dos millones de euros.





 Isabel Pantoja, en una imagen reciente | Cordon Press
En ese calendario que todos llevamos en la memoria cuando suceden episodios difíciles de olvidar, estará siempre presente Isabel Pantoja la fecha de este 28 de octubre de 2016, pues es el fin de su condena de dos años de cárcel que le impusieron los jueces tras ser declarada culpable por blanqueo de capitales en el tristemente caso de "la operación Malaya". Disfrutaba de libertad condicional desde marzo último. Ninguna estrella del espectáculo en España, de la que tengamos noticia, hubo de arrastrar semejante pena.
A años luz de distancia quedó aquella sentencia de Lola Flores por impago de sus deberes con el Fisco. Esta cuestión es la que deberá afrontar ahora Isabel Pantoja, una vez pueda libremente circular por donde le venga en gana, aunque siga recluida en "Cantora", la finca familiar ahora embargada, que un día comprara "Paquirri" con sus primeras ganancias millonarias en las plazas de toros, luego heredada por la cantante y su hijo Kiko. Éste, ha pedido un aplazamiento de la deuda contraída con Hacienda. Tal vez podría hacer frente ahora mismo a ella, con lo que ha cobrado por la exclusiva de su bodorrio, pero es muy suyo de afrontar sus deudas como le venga en gana, faltaría más. Otro embargo es el que pende de la vivienda sevillana de Isabel Pantoja, frente al Ferial, adonde trasladaron desde Córdoba el féretro conteniendo los restos del torero, cadáver que ella veló toda una interminable madrugada. Quizás no quiera vivir más allí, para olvidar aquellas dolorosas horas.
Pero lo gordo, lo que le quita el sueño es la abultada cifra que aún debe a Hacienda, un millón ochocientos mil euros. ¿Tiene liquidez suficiente ahora mismo para saldarla? No lo parece, habida cuenta que ya, estando incluso entre rejas, hubo de satisfacer el monto de la multa por sus delictivas operaciones en la época en la que estaba emparejada al fugaz alcalde malagueño, el hoy muy acabado Julián Muñoz: un millón ciento cuarenta mil euros, cantidad que fue pagando en pactadas mensualidades. Se esfumaron sus propiedades en Madrid, (residencia de La Moraleja), Sevilla, Marbella, Fuengirola, La Moraleja…: el patrimonio que entonces controlaba la artista, cuyo valor se estipuló en diez millones de euros. La riqueza de una mujer de modesta familia cuando a principios de los 70 era una neófita cantante de coplas que soñaba con ayudar a los suyos y labrarse un porvenir. Sin atisbar en el horizonte la gloria que después logró. Mujer ambiciosa, que ha pagado con creces desde luego sus irrefrenables deseos de fama y millones. Antes de que vuelva a cantar se especula con una exclusiva periodística que a nadie se le escapa tiene pendiente con la revista de siempre, que vendría acompañada del correspondiente talón bancario con varios ceros. ¿Quinientos mil euros, por lo menos? Lo mismo le pagan más, con un "paquete" de contraprestaciones, a base de entrevistas y poses en paisajes de ensueño. ¿Podría acercarse al millón?
Así, lo de Hacienda quedaría satisfecho a la mitad. Y sin forzados trabajos ni declaraciones escandalosas. Anécdotas de la cárcel, pensamientos, planes futuros, aceptando exhibir elegantes modelos de firma en dos o tres jornadas ante los fotógrafos del semanario. ¡Un calvario!, ¿verdad, usted? Cuando al año de morir Paquirri decidió reaparecer y sacar un disco compuesto por Perales ("Marinero de luces") lo anunció a bombo y platillo, contando compungida sus pesares, que comprendimos. Pero no lo hizo gratis. ¡Hola! la compensó con veinticinco millones de pesetas. Que en 1985 era una respetable cantidad. Aquel número del semanario, se agotó. Y así las dos partes quedaron complacidas. Ahora, en cierto modo, tendrá que empezar casi de nuevo. La reaparición en los escenarios. La salida de aquel disco que le compuso Juan Gabriel y que estaba listo para salir al mercado apenas días antes de que la "enchironaran" en Alcalá de Guadaíra aquel funesto 21 de noviembre de 2014. Bien que ha sentido Isabel Pantoja la inesperada muerte de su amigo, pues albergaba la ilusión de volver a México, donde él le había prometido su ayuda, con la que poder remontar sus penurias, artísticas y económicas. No será lo mismo si ahora cumple ese deseo, porque Juan Gabriel era la llave con la que podría acceder a ventajosos contratos. Lamentó no acudir a sus funerales, ya que por su situación en libertad condicional desde marzo pasado no le era posible el permiso necesario de las autoridades judiciales para abandonar territorio español. Si el disco funciona, y eso con una poderosa promoción, Isabel Pantoja reemprendería el vuelo, a sus sesenta años de vida, cuarenta y cinco de profesión, sin que nadie le pueda hacer hoy sombra en su terreno. Ninguna coplera joven tiene su categoría. Y las que disfrutan de nombre (Pastora Soler, Pasión Vega, Diana Navarro) alternan su repertorio con otros géneros, y sólo interpretan coplas de modo testimonial, de vez en cuando.
Pero Isabel Pantoja, por muchas baladas o boleros que cante, es cien por cien una cantaora, una artista del género andaluz. Y nadie, insistimos, la ha bajado de su cetro. Si conserva todavía su magnífica voz, que tendrá no obstante que poner a punto tras sus dos años carcelarios, seguirá siendo la número 1 en lo suyo. A sesenta mil euros por gala, de término medio, oscilando según los sitios en diez mil menos o quince mil más. A su amigo, el ventrílocuo y empresario José Luis Moreno, ya le hacen chiribitas los ojos en la creencia de que podría ganar su parte si ella accede a trabajar en un espectáculo a su medida, como en el pasado. Dicho lo cual, uno piensa que la heroína de este culebrón de éxitos y penas, de amores y amoríos que componen su biografía, saldrá adelante, recuperará parte de la fortuna perdida, una vez haya saldado sus cuitas con el Fisco. Y lo pasado, pasado. Aunque ella no lo olvide nunca. Lo mismo alguien la convence para que dicte sus memorias. Ese es otro terreno del que podría sacar más beneficios. Porque, al fin y al cabo, Isabel Pantoja ya tiene cubierta sus cuotas de popularidad. Lo que quiere –y necesita con urgencia- es hacer caja…

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