Corría el año 2008. Antonio Morales "junior" publicaba su biografía Mucho antes de dejarme, un libro de 300 páginas donde el viudo de Rocío Dúrcal relataba, entre otras cosas, que había sido infiel a su querida Rocío con una actriz filipina. Además, ya alzaba la voz en algunas entrevistas para quejarse de la poca atención que le prestaban sus hijos mayores: "Es verdad, Shaila es la más sensible de sus hermanos. Llevo un año y medio fuera de la clínica y Carmen y Antonio raramente me llaman por teléfono para ver que tal estoy. Ha habido momentos en los que me he sentido muy sólo, que he necesitado su presencia, pero parece que ellos están muy ocupados", declaraba el cantante.
El libro causó tanto disgusto en la familia que sus hijos no sólo no acudieron a la presentación, sino que mostraron su rechazo públicamente. Habían pasado sólo dos años y medio desde la muerte de Rocío. Comenzaban ahí las diferencias entre los Dúrcal, que hasta entonces parecían ser una familia feliz. Pero esto sólo sería el primer plato, el principio de una guerra sin cuartel. Un año más tarde, en enero del 2009, lo que la cantante no se hubiese imaginado ni en sus más terribles pesadillas se hacía realidad. Sus hijos mayores, Carmen y Antonio Morales jr, demandaban a su padre por su herencia.
La historia comenzaba en 1992. Catorce años antes de su muerte, Rocío Dúrcal redactó un testamento. En ese documento se especificaba que la herencia valorada en dos millones de euros se repartiría de la siguiente manera: a Junior le dejaba el tercio de libre disposición, además de la cuota legal usufructuaria de la misma. Un total de 900.000 euros. Además habría aceptado entregar a cada uno de sus hijos lo estipulado por la ley; una novena parte indivisa que rondaría los 350.000 euros. Por otra parte, estaban las joyas de Rocío, que se repartirían en partes iguales entre las dos hermanas. Ya en vida, la cantante había donado a sus hijos parte de sus propiedades, como un apartamento en el Paseo de la castellana de 250 metros cuadrados.
Junior junto a su mujer y sus hijas en junio de 2001 (Gtres)Junior junto a su mujer y sus hijas en junio de 2001 (Gtres)
La herencia oculta
En un principio, parecía que todo llegaría a buen puerto, pero el problema surgió cuando su hijo, Antonio, descubrió que había algunas propiedades en el extranjero que al parecer no estaban incluidas en el testamento y que elevarían la herencia a los cuatro millones de euros aproximadamente. Entre esas propiedades se encontraban varios apartamentos en Miami y en México y algunas cuentas con mucho dinero. En un principio, Junior negaba que todos esos activos, que al parecer formaban parte de un trust,  existieran. Sin embargo, en los archivos de la Propiedad de Miami figuraban dos operaciones de venta en 2008 por parte de una sociedad de las Islas Caimán, paraíso fiscal, en las que aparecen las firmas como titulares de la propiedad de María de los Ángeles de las Heras (Rocío Dúrcal) y Antonio Morales, como presidenta y secretario.
Carmen y Antonio Morales en los juzgados (Gtres)Carmen y Antonio Morales en los juzgados (Gtres)La batalla legal comenzaba. En 2009, la familia se veía las caras en el Juzgado número 3 de Villalba. En aquella oportunidad, Vanitatis fue testigo directo de la mala relación que existía entre padre e hijos. En la sala, delante del juez, Junior estaba sentado a un lado y sus dos hijos al otro, a escasos metros de distancia. El padre buscaba cruzar la mirada con sus pequeños. Algo que nunca ocurrió. La guerra de los Dúrcal no sólo se llevó a cabo en los juzgados, sino también en los medios de comunicación. Tanto Junior como Carmen Morales lanzaban en cada una de sus apariciones dardos envenenados. Mientras, Shaila, que oficialmente nunca se sumó a la demanda de sus hermanos, era quien mantenía la calma mediando entre la familia.
Fue tan intensa la guerra que junior llegaría a declarar públicamente que pensaba desheredar a sus dos hijos: "He testado a favor de Shaila. A no ser que cambie la situación con mis otros hijos, todo lo que tengo será para ella y para los nietos". Además, añadía que para asegurarse de que se cumplía su voluntad, Morales especificaría en su testamento que Shaila no podrá disponer de lo que él le deja para dárselo a sus hermanos. Finalmente, además de que era técnicamente imposible que lo hiciera, todo se quedó en un calentón y nunca llegó a hacerlo. Mientras Carmen Morales aseguraba que su padre se negaba a darle las joyas de su madre, Junior insistía en que las prendas se encontraban en una caja de seguridad, a disposición de las herederas. ¿Quién decía la verdad?
El pacto amistoso
Junior en la boda de su hija Carmen en 2011 (Gtres)Junior en la boda de su hija Carmen en 2011 (Gtres)Fueron tres años de fuertes enfrentamientos, pero en abril del 2011 las aguas comenzaban a calmarse. Carmen Morales se casaba en la isla de Ibiza y gracias, entre otras cosas, a la buena mediación del que sería su yerno, Luis Guerra, Antonio Morales asistía como padrino al enlace. A partir de ese momento, la familia decidió llegar a un acuerdo extrajudicial para no ir a juicio. Junior pudo volver a tener relaciones con sus nietos, a los que no veía desde hacía mucho tiempo. En estos últimos años, el cantante, que fallecía este martes en su residencia de Torrelodones, no sólo mantenía una mejor relación con su hijos, a los que visitaba con frecuencia, sino que se había asegurado con ese acuerdo de que el mayor anhelo de su querida Rocío Dúrcal se cumpliera: el de una familia unida.
Ahora, tras su muerte, finalmente sus hijos heredarán todo lo que sus padres reunieron en vida. La casa donde vivió y murió Junior y que era el buque insignia de la familia es probable que sea adquirida por su hija Shaila, que manifestó en su día la intención de conservar esos recuerdos.

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